Jeff Koons S.A. o el marketing en el arte contemporáneo

Jeff Koons S.A.

Hace un año se inauguró en el Guggenhein de Bilbao una retrospectiva del rey Midas del arte contemporáneo mundial: Jeff Koons S.A.

Ahí están sus obras, polémicas o no, de globos, de perritos inflables, Popeyes, esculturas kitsch de artistas consagrados, plastelinas y demás parafernalias. Eso sí, todo muy profesional, un producto muy acabado donde la monumentalidad apabulla al personal provocándole una torticolis casi crónica. Y no hablo sólo de medidas.

Cifras desorbitadas. Que el mercado de lujo qatarí constituya a día de hoy el camino más corto para acceder a la obra de este artista es muy revelador de cual es el target que se ha marcado este artista obviando los circuitos naturales del arte.

Obras por encargo que llegan a su destino final con 20 años de retraso intencionado. En el que su valor sube a medida que la obra se va construyendo. Con un departamento de marketing que utiliza con habilidad los medios y los grandes eventos para calentar el ambiente a modo de subasta donde coleccionistas de todo el mundo pujan a la desesperada por una obra todavía sin crear, perdón, sin producir.

Más de 20 años le ha tomado a Koons y a sus más de 100 empleados en nómina terminar Play-Doh, una réplica monumental en acero inoxidable de la famosa plastelina infantil. Y otro tanto que ha tenido que esperar el coleccionista Bill Bell hasta llevársela en 2005 desde aquel día de 1994 en que Koons le llamó por teléfono tras visitarle la musa durante una tarde juegos con su hijo.

Un trabajo impecable en cuanto a la producción, la verdad sea dicha, donde el departamento de diseño y producción de Jeff Koons S.A. lograron emular con el acero la apariencia, textura, color y hasta la fractura de la plastelina, utilizando una maquinaria de última generación construida ex profeso para acometer el proyecto.

Al precio inicial pactado se le fueron sumando costes a medida que la obra se iba complicando. Dándole al cliente la opción de seguir o abandonar el proyecto y obtener casi la devolución de su dinero. Réstese los costes obviamente. Pero pocos abandonan por mucho que la obra se encareciera, saben que al minuto otro coleccionista asumiría los costes del encargo sin problema. Otro coleccionista claro está que disponga de al menos 35.000.000 €!. 

Calderilla.

Déjense pues de invertir en mercados de futuros, bonos en el mercado griego, materiales tecnológicos o mercados inmobiliario pujantes… Si quieren lograr rentabilidad con mayúsculas y disponen de posibles inviertan en un valor seguro: Jeff Koons S.A.

Próximamente en el IBEX.

 

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